
Este proceso de renovación de la acreditación institucional UDA, ocurre en medio de cambios normativos y procedimentales en el Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad – impulsados por la entrada en vigencia de la Ley 21.091 de Educación Superior. – que nos imponen el reto de pensar y actuar de manera diferente.
Junto a otras 3 universidades estatales, seremos de las primeras en ser evaluadas bajo el nuevo modelo que recibe el nombre de Acreditación Institucional Integral y que, a diferencia de cómo se venía haciendo desde 2005, evaluará de manera obligatoria 4 dimensiones: docencia y resultados del proceso formativo; gestión estratégica y recursos institucionales; aseguramiento interno de la calidad y vinculación con el medio. Adicionalmente, las instituciones de educación superior podrán acreditar la dimensión de investigación, creación y/o innovación.
A diferencia de anteriores ejercicios de acreditación institucional, esta vez nos presentaremos a acreditación de las 5 dimensiones.
El proceso de acreditación considera la evaluación obligatoria de las dimensiones de docencia y resultados del proceso formativo; gestión estratégica y recursos institucionales; aseguramiento interno de la calidad y vinculación con el medio.
Adicionalmente, las instituciones de educación superior podrán acreditar la dimensión de investigación, creación y/o innovación. La dimensión de vinculación con el medio será obligatoria a contar del 30 de mayo de 2025, según dispone el artículo vigésimo noveno transitorio de la ley N°21.091.
El resultado del proceso de acreditación se expresará en niveles. Cada nivel se asocia a años que expresan, en conjunto, el cumplimiento de los criterios y estándares: 3 años, nivel básico; 4 y 5 años, nivel avanzado; 6 y 7 años, nivel de excelencia. Desaparecen así las acreditaciones por uno o dos años. El mínimo es 3 años y, para quienes obtienen este nivel básico de desempeño, hay un itinerario de superación acotado en el tiempo y supervisado por una universidad estatal
El nuevo modelo solicita que sea la propia institución la que, basada en el análisis crítico de desempeño de criterios y estándares, emita primero, en su Informe de Autoevaluación, un juicio sobre su nivel en cada uno de los criterios.